"Festa del Càntir"

04/08/2017

Día 4 de Agosto, Santo Domingo
Fiesta Mayor de Argentona

La "Festa del Cànttir", recuperada en 1951, se celebra siempre el día de Santo Domingo, el 4 de agosto por la mañana. Durante la mañana se desarrollan los actos de más tradición, como la renovación del "voto de pueblo" por parte del alcalde de la ciudad, la bendición de las aguas de la fuente de Santo Domingo, la bendición y venta del " botijo del año " y los juegos de fuerza e ingenio en el entorno del agua y el botijo.

Historia

Los inicios de la fiesta se remontan al siglo XVII, con la celebración de la Romería de Santo Domingo. Al parecer, a mediados del siglo XVII una grave epidemia o peste propició que los habitantes de Argentona de la época buscasen ayuda en Santo Domingo, tenido entonces como un santo protector de las aguas. Las oraciones hicieron su efecto y desde aquellos años Argentona, por agradecimiento al santo, celebra el 4 de Agosto la festividad de Santo Domingo, primero como encuentro de carácter religioso y festivo, más tarde como fiesta mayor de la villa. 

En el transcurso de la fiesta, Argentona renueva el "voto de pueblo" hecho al santo y bendice las aguas de la fuente de Santo Domingo según un ritual hecho expreso para la ocasión, siendo el único que actualmente se conserva vivo en Cataluña.

Esta celebración llegó a tener un gran renombre en toda la comarca, por lo que iba a Argentona gente de los pueblos de los alrededores. Actualmente la fiesta congrega a miles de personas procedentes de toda Cataluña, el Estado español y, incluso, del extranjero.

Había la creencia de que las aguas de la fuente de Santo Domingo tienen poderes curativos.

Popularmente se creía que las aguas de la fuente de Santo Domingo, una vez bendecidas según el ritual tradicional, tenían propiedades medicinales, curando fiebres y dolores de todo tipo, siempre y cuando el agua fuera puesta en un cántaro totalmente nuevo. Debido a esta curiosa condición, alfareros de las poblaciones cercanas hacían parada para vender sus productos del barro, y muy especialmente el cántaro, que es la vasija más solicitado por el público asistente.

Desde el año 1951, el día de Sant Domènec se celebra como "Festa del Càntir", y se inicia la numeración correlativa de dicha fiesta. Desde entonces, cada año se reproduce un modelo de botijo diferente, extraído del amplio repertorio de la alfarería tradicional y que es, en cierto modo, el símbolo de la fiesta del año correspondiente.

Bendición de las aguas de la fuente de Santo Domingo

Es el acto central de la fiesta y el de más tradición, pues la bendición se ha hecho sin interrupción desde el siglo XVII y es uno de los pocos ejemplos de ritual de bendición que se conservan en nuestro país.

La bendición se hace después de que el alcalde de la ciudad haya renovado el "voto de pueblo" durante el oficio de Fiesta Mayor. En la bendición se pide a Santo Domingo que proteja nuestras aguas de cualquier peste o mal, como ya lo hizo durante las graves pestes de mediados del siglo XVII.

Es costumbre beber agua de la fuente con anís una vez bendecidas las aguas, ya que es creencia popular de que estas aguas tienen propiedades curativas si se ponen en un botijo nuevo.

El botijo del año

Desde que se recuperó la Fiesta, en el año 1951, es costumbre reproducir cada año un modelo de botijo tradicional, siendo muchos los coleccionistas de todo el país que año tras año han ido coleccionando todos los modelos. Si el primer año se hicieron 200 ejemplares del botijo ​​de Esparreguera, en 2000 se superó la cifra de los 9.000 ejemplares vendidos.

Dentro de la colección hay ejemplares de casi todas las tipologías de botijos (comunes, de roscón, depósito, decorativo, etc.), así como de muy variada procedencia (La Bisbal, Verdú, Agost, Puente del Arzobispo y otros ). También se ha tenido cuidado de tener representadas diferentes técnicas cerámicas, como el engobe, vidriado, negro (ahumado), blanco, cerámica esmaltada o, como el botijo del año 2.000, hecho en molde.

Juegos con el botijo ​​y el agua.

Desde el año 1963 la fiesta se acompaña de una serie de juegos que tienen como protagonistas el botijo y el agua. La mayoría ya existían desde época antigua, pero actualmente sólo los encontramos en Argentona el día de Santo Domingo.

Entre los juegos para los más pequeños encontramos soplar por el pitorro, pescar el botijo, romper el botijo con los ojos tapados, carrera con el botijo en la cabeza y otros. Pero la prueba reina, la más importante es la gran levantada de botijos, en la que los concursantes deben beber de una serie de botijos de tamaño cada vez mayor. El más grande mide más de un metro de altura y lleno pesa 200 Kg.